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28 de abril de 2010

Los molinos de viento

Interior de un molino de viento, siglo XVI


Panorámica de Campo de Criptana



Serie de TV1 Don Quijote de La Mancha

Don Quijote se enfrenta al impresionante invento importado de Holanda: los asombrosos nuevos molinos, con sus estilizadas aspas de madera y tela. Existían más de veinte variedades (para molienda de cereal, de pólvora, movidos por viento, por agua...) de estos briareos "de cien brazos", fruto de la tecnología punta del siglo XVI.

El bálsamo de Fierabrás

Prosperidad y cumbre de toda buena fortuna

El ciego hurgándole la boca a Lazarillo, por Francisco de Goya


Entre las expresiones más renombradas de La vida de Lazarillo de Tormes y sus fortunas y adversidades se encuentra la que da título a este artículo. Para conocer la obra completa, descárgala del Instituto Cervantes.
Una situación desagradable (el "caso") motiva que Lázaro de Tormes escriba a un oculto "Vuesa Merced" su biografía, en forma de extensa carta. Este caso consiste en que las gentes murmuran que su esposa, doncella del Arcipreste de San Salvador, mantiene con él una relación amorosa a espaldas de su marido.
Algo sospecha también Lázaro y hasta da a entender que posiblemente sea cierto. Pero se niega a dar oídos a los rumores, porque su mujer lo respeta y lo quiere y su señor el Arcipreste le favorece con su ayuda. La narración de las penalidades de su no muy larga vida nos convence de que el hambre es mucho más amarga que cualquier cuestión de principios ni de honra.

"Lazarillo de Tormes" ya tiene autor



El Lazarillo de Tormes ya no es anónimo. La famosa novela del Siglo de Oro ha recuperado el nombre de su autor: Diego Hurtado de Mendoza, tras 400 años de oscuridad.
La paleógrafa Mercedes Agulló Cobo acaba de localizar la firma de Hurtado de Mendoza en las pruebas de imprenta originales de la primera edición del Lazarillo. Se encontraban en el inventario de la biblioteca de este autor que, tras su muerte, realizó su albacea Juan López de Velasco (el cual, además, corrigió la obra en 1573, por encargo del Rey).
Su hallazgo significa una revolución en la historia literaria y cierra algunos aspectos de la intensa polémica que siempre lo ha acompañado.
Esta breve obrita narrativa con formato de detallada carta contiene la autobiografía (ficticia) de un hombre cualquiera, un hombre del pueblo, llamado Lázaro, que al fin ha llegado a "la cumbre de toda buena fortuna", tras una vida llena de penalidades.
Pero, en realidad, este diminuto libro posee un valor literario y socio-histórico incalculable. Se trata de la primera novela picaresca de Occidente y también de una muestra fundamental del pensamiento erasmista que agitó Europa durante la primera mitad del quinientos. El Lazarillo resulta impactante por su realismo y nos conmueve más aún cuando observamos la maestría del autor al combinar conocidos motivos de los cuentos tradicionales europeos con los aspectos más duros de la existencia en el siglo XVI.